LA
PANTERA
No
es el rey de las selvas africanas.
Ni el señor de las junglas
de Bengala. Es una pantera. Discreta.
Quizás invisible.
Pero
fue elegida por Rudyard Kipling como
símbolo de quien sabe proteger
y orientar en su propio camino a alguien
que lo necesita. Con prudencia, sagacidad
y astucia. Solamente pensando en avanzar,
evitando los peligros, para llevar
cuanto antes a su destino a la persona
que le ha sido confiada. Sólo
luchando con ferocidad, cuando es
absolutamente inevitable, aunque sea
contra el señor de la jungla
porque lo importante no es el brillo
y la distinción, sino la eficacia
del trecho recorrido y llegar al final
del camino.