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HISTORIA
La
Firma tiene su origen en el Despacho
establecido en 1945 por Laureano López
Rodó junto con otros Profesores
universitarios y Abogados en ejercicio.
Después de más de diez
años de práctica inicial,
López Rodó inicia una
etapa de servicio a las tareas de
Estado.
Desde
la Secretaría General Técnica
de la Presidencia del Gobierno impulsa
la Reforma y Modernización
de la Administración Pública
española. Laureano López
Rodó ocupó un lugar
destacado en esa generación
de grandes juristas que, precisamente
por serlo, creyeron en el Estado de
Derecho. A este fin sirvieron importantísimas
leyes administrativas de las que López
Rodó fue destacado promotor:
la Ley de Régimen Jurídico
de la Administración del Estado
(1957), la Ley
de Procedimiento Administrativo (1958),
la Ley de Funcionarios Civiles del
Estado (1964), por citar sólo
algunos ejemplos, contribuyeron a
promover la eficacia y a garantizar
la legalidad en la actuación
administrativa, la responsabilidad
patrimonial del Estado por los daños
causados por el funcionamiento de
los servicios públicos y la
revisión jurisdiccional de
la legalidad de la actuación
administrativa, etc. La gran calidad
técnica de estas leyes y el
planteamiento jurídico en que
se sustentaban se ponen de manifiesto
al comprobar que la promulgación
de la Constitución Española
en 1978 no supuso impedimento alguno
a su vigencia. Algunas de estas leyes,
50 años después de su
aprobación, continúan
en vigor y, más allá
de las modificaciones y derogaciones
que se han producido, los principios
que instauraron perviven en nuestro
Ordenamiento como parte esencial y
nuclear del Estado de Derecho.
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Como
Ministro del Plan de Desarrollo,
López Rodó coordina
los numerosos equipos que elaboran
e impulsan los tres primeros Planes
que contribuyeron a la convergencia
de nuestros niveles de desarrollo
económico y social con
los europeos. Durante esta época
y también como Ministro
de Asuntos Exteriores participa
muy activamente en las reformas
institucionales necesarias para
hacer efectiva la designación
de Don Juan Carlos de Borbón
como sucesor en la Jefatura del
Estado a título de Rey.
En las Cortes Constituyentes,
es Diputado por Barcelona y trabaja
en la elaboración de la
Constitución de 1978 y
del primer Estatuto de Autonomía
de Cataluña.
En
1979 López Rodó
se reincorpora a la Cátedra
universitaria y al ejercicio de
la Abogacía.
En
1983, Juan de la Cruz Ferrer,
uno de sus primeros alumnos, comienza
a trabajar en el Despacho después
de obtener el grado de Doctor
en Derecho.
Más
tarde se incorporan los demás
socios actuales, José Ignacio
Juárez Chicote, Ángeles
Luengo López y María
Jesús Rodríguez
García. Así se desarrolla
una segunda etapa de la Firma,
a la que paulatinamente se irán
incorporando otros Profesores
de Universidad y Abogados, y en
la que se van desplegando nuevas
áreas de especialización
profesional y acuerdos de colaboración
con otras reputadas Firmas profesionales
españolas y de otros países.
Mención
especial merece la participación
de los miembros de la Firma en
los procesos de liberalización
y neoregulación económica
acometidos por la Comunidad Europea
desde comienzo de los años
noventa en sectores como la energía,
los transportes, las telecomunicaciones
o los servicios postales. Fruto
de la especialización y
de los estudios y trabajos realizados
sobre la nueva regulación
de estos sectores, el año
2002 Juan de la Cruz Ferrer es
nombrado por la Comisión
Europea Profesor Jean Monnet de
Derecho Europeo, para desarrollar
un módulo de enseñanzas
sobre "La regulación
y liberalización de los
Servicios de Interés General
en la Unión Europea".
En el marco de este proyecto,
en el año 2006 constituye
el Centro Europeo de Regulación
Económica y Competencia,
como foro de encuentro, discusión
y apoyo a las tareas de formación
e investigación de profesionales
nacionales, iberoamericanos y
de los países de Europa
Central y del Este.
El
año 2004 la Universidad
Complutense de Madrid rindió
homenaje a la figura y a la obra
de López Rodó, con
la publicación de un volumen
de su colección "Maestros
Complutenses del Derecho"
en el que medio centenar de prestigiosos
profesionales de diferentes ámbitos
juristas, economistas, académicos
dan cuenta de las cualidades y
los logros de una persona cuya
altura y valía se acrecienta
con el paso de los años.
Quienes
tuvimos la suerte de conocer y
formarnos junto a Laureano López
Rodó sabemos que fue un
hombre de Estado, jurista excepcional,
trabajador incansable y riguroso,
con un exigente sentido ético
y una capacidad muy especial para
integrar equipos humanos y de
trabajo. Todos estos aspectos
forman parte de su legado y explican
los valores de la Firma y nuestra
forma de entender el ejercicio
de la abogacía.
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"Bienaventurado
quien ha conocido maestro porque ese sabrá
pensar según cultura y entendimiento.
Habrá gozado, entre otras cosas,
del espectáculo tan ejemplar y
fecundador de la ciencia que se hace,
en lugar de la ciencia hecha que los libros
suelen dar. Quien aprende ciencia del
libro corre peligro de volverse escientista,
es decir, dogmático de lo sabido;
quien, al contrario, recibe lección
de maestro, sabrá conservarse humanista
porque no se olvidará de la relación
entre el producto científico y
el hombre que arbitra y crea; y así,
él tendrá el culto del espíritu
creador, no la esterilizante superstición
del resultado".
Eugenio
D'Ors, "Xenius, Flos sophorum. Ejemplario
de la vida de los grandes sabios".
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